Difuntos, el poder del adiós Imprimir

 

UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE

Crónica de una ruta de difuntos

 

Eran las 10 de la mañana y en las cercanías del Museo de Arte Colonial, una docena de inscritos se preparaban para realizar un recorrido especial a propósito de difuntos. Minutos más tarde casi veinte personas ingresaron al museo para iniciar los recorridos culturales del proyecto “Difuntos, el poder del adiós”, que lleva adelante la Red de Museos del Centro Histórico, el Sistema Metropolitano de Museos y Centros Culturales y Quito Turismo.

Tres son las rutas que se podían realizar en un promedio de 2 horas. Ruta 1: Museo de Arte Colonial, Iglesia de la Compañía, Casa Museo María Augusta Urrutia. Ruta 2: Convento De San Francisco y Museo De La Ciudad.  Ruta3: Centro Cultural Metropolitano , Catedral Metropolitana y Convento de San Agustín.

 

Una mirada a los rituales y creencias ancestrales

La ruta 1 iniciaba en el museo de Arte Colonial de la CCE, en la Cuenca y Mejía. La exposición “El Ritual de la Muerte en el mundo aborigen” abría las puertas del pensamiento y la memoria para sumergirnos en un tema que la mayoría del pueblo occidental quiere olvidar. Los conceptos de la muerte, del más allá desde la perspectiva ancestral de los pueblos aborígenes se abordaban con naturalidad y sutileza. Instrumentos ancestrales, como pingullos, tambores, marimbas y quenas, pinturas, adornos e incluso una tzantza original del siglo XIX,  conformaron apenas la primera parte del recorrido.

Luego se llegaba a la Iglesia de la Compañía de Jesús, la joya del barroco americano. Por un acceso poco convencional los visitantes accedieron a las criptas. La mediación, el diálogo y la reflexión aparecieron. Los cambios de concepción sobre la muerte en la colonia y la república se hicieron evidentes. Los elementos católicos, vestimentas, sepulcros y ritualidad nos acercaron a la concepción que hoy tenemos. Se pudieron mirar los nichos de grandes personajes como el de María Augusta Urrutia, benefactora de la ciudad, del compositor Belisario Peña, o del P. Manuel  Espinosa Pólit. Las leyendas y mitos de cuerpos y reliquias en los retablos se contaron. La gente quedó maravillada.

 

 

El recorrido nos llevó a la Casa Museo María Augusta Urrutia. La exposición “Memento Mori” (recuerda que eres mortal) nos envuelvió en las ideas  concebidas sobre este tema en el siglo XIX. El romanticismo y la misticidad, la memoria, la ciencia y el arte cotidiano estuvieron presentes en un montaje sobrecogedor. Maniquíes, música, fotografías y demás elementos, nos contaron sobre  el proceso de embalsamamiento, el aparecimiento del ataúd como elemento regular, el luto y la convivencia familiar. La muerte causó asombro y sorpresa. Más aún cuando se descendía al sótano y se podía ver una serie de fotografías postmortem, comunes hasta no hace mucho en nuestra sociedad. Uno de los asistentes comentó que aún hoy en Manabí, hay familias que conservan la tradición de fotografiarse con sus difuntos.

 

La muerte es más común de lo que pensamos.

“Un recorrido muy ilustrativo – nos dijo Roberson Vinueza periodista de la Agencia Andes - es una invitación para toda la gente que quiera saber de nuestra historia, de las  costumbres referentes al tema de la muerte”.

“Es una sorpresa, nos hemos dedicado a una temática que casi nadie quiere tocar – opinó Gabriela Caicedo de la Cuchara de San Marcos - me voy contenta, y voy a regresar”.

Por su parte Natalia Pesantes y Wilson Pilatuna, guías de turismo que se inscribieron en las rutas como sencillos visitantes, explicaron que estuvieron fascinados con la idea de encontrar otros “lugares escondidos” para mostrar a la gente.

“Me encantó recordar que tenemos tradiciones y que debemos mantenerlas” expresó Natalia.

 

Las otras opciones

La ruta 2 contempló la representación del funeral franciscano en épocas antiguas. También se pudo apreciar diapositivas y fotografías de restos humanos en el subsuelo del piso de la iglesia recientemente descubiertos. Más tarde en el Museo de la Ciudad, el visitante ingresaba en el ambiente del siglo XVIII y XIX a través de la exposición “Vida y Muerte en el Antiguo Hospital San Juan de Dios”.

La ruta 3 iniciaba en el Centro Cultural Metropolitano. Se presenta la exposición “Difuntos, el poder del adiós”, con elementos y objetos que constituyen un valor sicológico en ausencia del cuerpo. Luego en la Catedral Metropolitana, el visitante encuentró a los costados del retablo de la Dolorosa, osarios o reliquias relacionadas con los santos mártires romanos enviados desde Roma en 1871. Se visitaba el Memorial de García Moreno, la tumba de Carlos Montúfar y el Mausoleo del Mariscal Antonio José de Sucre. En San Agustín se apreciaba el arte quiteño, un Cristo yacente del siglo XVII cuyo objeto escultórico cumplía la función de causar terror ante la muerte. Se visitaron las criptas de la sala capitular, donde fueron ubicados los cuerpos de la masacre del 2 de agosto de 1810.